











































Rancho El Maverick
Rancho El Maverick
Loreto, Baja California Sur
2020
- Categoría
- Hotelero
- Ubicación
- Loreto, Baja California Sur
- Año
- 2020
- Área
- 1,503 m² construidos
- Autores de proyecto
- Juan Carlos Vidaña
- Colaboradores
- Gerardo de la Torre, Juan Guillen, Taller de Luz, Alberto Vidaña, Antonio Couttolenc y Hannia Hernández
- Fotografía
- JVL
El proyecto parte de una construcción existente que se recupera y transforma para dar lugar a una nueva forma de habitar el paisaje. La primera intervención aprovecha la plancha de concreto existente como cimentación y establece las áreas comunes: cocina, comedor familiar y terraza, además de una primera suite con habitación anexa.
Desde el inicio, la arquitectura busca responder a las condiciones extremas del clima de Loreto. Los muros se plantean como elementos de protección frente al sol, mientras que las alturas interiores favorecen la ventilación y generan espacios frescos, amplios y resguardados.
La materialidad surge de una intención de integrarse con el paisaje. Los tonos tierra y dorados retoman los colores propios del entorno semidesértico y convierten la arquitectura en una serie de refugios que se mimetizan con el territorio, sin competir con él.
A partir del módulo de la primera suite, el proyecto crece de manera orgánica. Dos volúmenes orientados hacia el sur conforman las suites principales y se abren hacia una terraza común con una alberca orientada al amanecer. El espejo de agua prolonga visualmente el paisaje y genera un horizonte infinito hacia las montañas que delimitan el territorio.
La lógica modular permite después multiplicar este esquema. Al dividir el módulo original en dos habitaciones que comparten instalaciones, se generan cuatro espacios habitables alrededor de la alberca. Estos volúmenes se encuentran inmersos en un gran patio de magueyes, donde la vegetación funciona como elemento articulador entre las habitaciones, los recorridos y el paisaje.
En uno de los extremos de la alberca, un salón funciona como punto de encuentro y refugio durante los momentos en que las condiciones climáticas impiden permanecer al aire libre. A esta misma lógica de generar espacios de encuentro responden las azoteas, que se convierten en terrazas habitables y permiten disfrutar del conjunto desde diferentes alturas y a distintas horas del día.
Hacia el oriente, el proyecto se completa con una serie de volúmenes destinados al área de caballos. Su geometría sencilla y su acabado dorado mantienen la continuidad material y formal del conjunto, haciendo que cada pieza se perciba como parte de una misma arquitectura.
La vegetación termina de construir esta relación con el territorio. Los círculos de agaves introducen áreas verdes dentro de un paisaje esencialmente semidesértico, creando pausas, sombras y pequeños espacios de refugio.
Los recorridos son parte fundamental de la experiencia. Más que conectar simplemente los distintos espacios, atraviesan el paisaje y conducen al visitante entre agaves, reservorios de agua y cambios constantes de perspectiva. El proyecto se descubre así de manera gradual: entre la arquitectura y el paisaje, entre espacios abiertos y protegidos, y entre la presencia del desierto y los refugios que construimos dentro de él.